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Capítulo 1: De mí, para ti
Antes de las cenizas y el olvido, hubo una madre que intentó esconder al sol entre sus brazos.
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Capítulo 2: Una camelia
Vivir entre piedras y frío es fácil hasta que tu propia sangre decide que ya es hora de que el mundo vuelva a sentir el calor.
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Capítulo 3: Cenizas y madera vieja
El fuego no destruye el pasado; solo le da un cuerpo de humo para que pueda perseguirte en la oscuridad.
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Capítulo 4: Cian
Dos náufragos de sangre se encuentran en la penumbra. Pero, aunque comparten balsa, no dejan de estar en medio del océano; solo han conseguido que el naufragio sea un poco menos solitario.
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Capítulo 5: Donde muere la chispa
Cuando la sombra muerde, el fuego debe callar. Solo entonces, bajo el yugo del secreto, despierta el frío de un linaje que arrastra tormentas.
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Capítulo 6: Un niño más de Conil
Muchas veces, la paz no es el silencio, sino el sonido de dos extraños reconociendo, en la mirada del otro, la misma herida que creían secreta.
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Capítulo 7: Los cazadores nunca mienten
La palabra de quien vive entre monstruos no busca consolar, sino marcar el terreno. Cuando un rastreador desnuda su verdad, descubres que la honestidad puede ser el arma más afilada para cortarte las alas.
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Capítulo 8: El precio de un segundo eterno
El peligro no avisa cuando la noche decide hacerse pesada. Con el filo del peligro rozando la piel desprotegida, el alma comprende que hay luces que no nacen para iluminar el camino, sino para quemar el puente que te unía al pasado.
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Capítulo 9: La maldición
Es inútil construir diques cuando el río del que huyes nace dentro de tus propias venas; tarde o temprano, la corriente encuentra su cauce y el abismo te devuelve el saludo usando tu propio nombre.
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El relato continúa...